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El abuso de las prisiones preventivas fortalece a las facciones criminales en las cárceles

Juan Martens

El abuso de las prisiones preventivas fortalece a las facciones criminales carcelarias. A medida que aumenta la población penitenciaria y el Estado no tiene control del sistema, las organizaciones como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Clan Rotela fortalecen su poder reclutando en sus filas mediante mecanismos de “protección” interna o amenazas. 

El Dr. en Criminología Juan Martens, Director Ejecutivo del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip-Py), analizó que en este momento hay alrededor de un poco más del 75 % de las personas privadas de libertad que no están condenadas. Es decir, están privadas de su libertad y  aguardando la  realización de un juicio oral y público.

Esta situación termina favoreciendo a las organizaciones criminales que cogobiernan en las cárceles del país. Por un lado, el Clan Rotela que es una facción que se especializó en el microtráfico (crack, marihuana y cocaína) en los barrios de Asunción y Central para luego expandirse en otros puntos del país.  El otro grupo criminal que detenta el poder en las penitenciarias es el Primer Comando de la Capital (PCC) que logró una rápida expansión desde la frontera brasileña hasta la capital del país. 

“En la medida que estas personas ingresan en la cárcel y el Estado Paraguayo no les garantiza comida, seguridad, hay un cogobierno en estas cárceles entre el PCC o el  Clan Rotela; estos grupos se sienten fortalecidos con mayor cantidad de gente porque les recluta, les da protección en algunos casos le da alimentación y finalmente terminan potenciando sus filas con estas personas privadas de libertad”, analizó Martens. 

El fenómeno se sustenta en que a medida que aumenta la población carcelaria y el Estado no ejerce el control del sistema penitenciario, las organizaciones criminales como el PCC o el Clan Rotela salen ganando con la incorporación de estas personas.

Explicó que  “en algunos casos la incorporación es por subsistencia”; mientras que en otras situaciones se da por miedo.

“Las autoridades carcelarias les ubican en un pabellón que se denomina Rotela o PCC. La persona privada de libertad sin darse cuenta forma parte del grupo; al ser puesto en ese pabellón directamente son identificados como militantes del PCC o Clan Rotela”, puntualizó.

Uso racional.

¿Cómo se puede revertir esta situación?. Martens recalcó que la primera acción inmediata debe ser reducir la cantidad de personas que son ingresadas a las cárceles abusando de la figura de la prisión preventiva. 

Paraguay cuenta con 18 centros penitenciarios habilitados en todo el país. Hoy la población penitenciaria supera las 15.000 personas.  La mayor cantidad se concentra en la Penitenciaría Nacional, Penitenciaria Regional de Coronel Oviedo, Penitenciaría Regional de Misiones, Encarnación y Padre Antonio de la Vega de Emboscada. 

“Es responsabilidad del Ministerio de Justicia recuperar el control de la cárceles; mientras que el Poder Judicial necesita usar racionalmente la figura de la prisión preventiva”, enfatizó.

Hoy el escenario es preocupante en vista que se utiliza la figura de la prisión preventiva como medida cautelar de manera excesiva en personas que no son condenadas por un delito.